LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

La economía clásica y la marxista reconocían básicamente tres factores productivos: (Formas de generar valor)  El, derivado del capital (Intereses) el derivado del trabajo humano (Salarios) y el derivado del derecho de propiedad de la tierra permisos y usufructo (Rentas)

Adam Smith, John Stuart Mill criticaba a los terratenientes. Decían que sus rentas resultado de herencias, dadivas, despojos y expropiaciones debían estar gravadas con una tasa similar a la de la tasa de las ganancias empresariales. Que se genera en manos del propietario sin trabajar, es decir mientras duerme o no hace nada.

Sobre los empresarios opinaba que cuando se reúnen siempre es para conspirar sobre cómo sacarle dinero al público en su conjunto –como hacer un acuerdo y engañar a la gente de que todo es por el bien de la sociedad– cuando es en general para su propio bolsillo.

Con el devenir de la historia se suman otros factores productivos. Los Royalties derivados de la forma de hacer las cosas (Procesos industriales, formas de organizase, patentes, marcas) y las derivadas del conocimiento.

Pues aquí tenemos a un hombre de negocios en el cargo, como Presidente de los Estados Unidos, quien está proponiendo todo tipo de reformas económicas supuestamente en nuestro favor, en términos de trabajadores

Es «reforma» de derechas, antisindical, pro-financiera, para recortar el gasto social y dejar todo en una forma privatizada para los ricos y el sector de las corporaciones..

En el nuevo panorama económico de empleos mal pagados en el sector servicios, algunas de las viejas panaceas de la izquierda han dejado de tener sentido.

El «pleno empleo», por ejemplo, fue el mantra de los sindicatos durante décadas, pero ¿qué significa cuando la paga de tantos puestos de trabajo ya no es suficiente para vivir? La idea era que si todos los que querían un empleo podían conseguirlo, los patronos tendrían que aumentar los salarios para atraer nuevos trabajadores.

compañeros de trabajo (camareros, cuidadores de ancianos, criadas con un servicio de limpieza, «asociados» de Walmart) vivían en su mayor parte en la pobreza. Como expliqué en el libro resultante, Nickel and Dimed, algunos no tenían un hogar y dormían en sus coches, mientras que otros se saltaban el almuerzo porque no podían permitirse más que una pequeña bolsa de Doritos. Eran trabajadores a tiempo completo y era una época, como la actual, de casi pleno empleo.

tra solución en boga a la crisis de la clase trabajadora era la readaptación laboral. Si la nuestra es una «economía del conocimiento» -que suena mucho mejor que una «economía de bajos salarios»-

Si el estereotipo de la vieja clase obrera era un hombre con casco, el nuevo está mejor representado por una mujer cantando, «¡El pueblo unido jamás será vencido!»

La última vez que hablé con Tom Lewandowski, a principios de febrero, el Workers’ Project había logrado organizar a 20 trabajadores contratados de Costco en una unidad colectiva propia y estaban planeando celebrarlo con, por supuesto, una fiesta. El impulso humano de hacer causa común, y pasárselo bien haciéndolo, es difícil de suprimir.

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